El ruido del mundo, las complicaciones, las preocupaciones, las prisas y las responsabilidades...hacen que, muchas veces, nuestras celebraciones sean repentinamente alteradas o rotas

por el repentino sonido de los móviles.

La iglesia, entre otros aspectos, debe de cultivar y posibilitar, un espacio de silencio, de relax y de tranquilidad.

Además, y por supuesto, los que asistimos, un derecho nos acompaña: escuchar con nitidez y sin distracción alguna la Palabra de Dios o, simplemente, olvidarnos -por unos momentos-

que los problemas nos esperan fuera.

Os acerco diversos formatos, en word y a color, para concienciar en un sentido: sin móviles..todo mucho mejor.

J.L.

1 Dios, para hablar contigo, no necesita de tu móvil
2 Recuerda: ¡Dios nunca llama al móvil!
3 Desconecta del ruido y del mundo
4 Deja las preocupaciones y céntrate en Dios
5 Deja fuera, el estrés, y todo lo demás
6 El silencio es un privilegio y un descanso
7 La Palabra de Dios, y los demás, lo merecemos
8 Oxigénate un poco...y descansa